Sobre Saint-Tropez
La geografía de la península decide el coche antes que el gusto personal. La carretera D93 hacia Ramatuelle y Pampelonne serpentea entre viñedos y conviene recorrerla en descapotable por la mañana, antes de que el tráfico se espese. Las calles estrechas de Gassin y Ramatuelle, en lo alto de la colina, premian un GT compacto o un cabrio que gire con facilidad en curvas cerradas. Para familias instaladas en villas con niños y equipo de playa, un todoterreno de siete plazas como el BMW X7 40d M resuelve el trayecto hasta Pampelonne sin depender del maletero de un deportivo de dos asientos.
Saint-Tropez no tiene estación de tren, así que casi todo el mundo llega por carretera, en helicóptero hasta el helipuerto del centro o en lancha desde un yate fondeado en el golfo. Alquilar un coche de lujo en Saint-Tropez tiene sentido precisamente por eso: el vehículo puede esperar en el punto de llegada, ya sea el helipuerto, el Port de Saint-Tropez o la entrada de una villa privada en Ramatuelle o Gassin, donde suele haber que coordinar código de acceso y radio de giro antes de la entrega. Los huéspedes de eventos privados o galas de verano suelen preferir esta modalidad para evitar traslados adicionales entre el punto de desembarco y el alojamiento.
Julio y agosto concentran la demanda y también el tráfico: las carreteras D98 y D98A hacia Port Grimaud y Sainte-Maxime se congestionan por las tardes, así que entregar el coche a primera hora y recogerlo al anochecer evita buena parte de la espera. Junio y septiembre ofrecen carreteras más despejadas y mejor disponibilidad de flota, mientras que de octubre a abril el interior del Var, con sus rutas de viñedos, se conduce con calma y sin las limitaciones de aparcamiento de temporada alta en Pampelonne. Conviene tener esto presente al elegir las fechas y el tipo de coche antes de confirmar la reserva.